Corinna Zu Sayn-wittgenstein Prince Alexander Of Sayn-wittgenstein-sayn

Corinna Larsen, más conocida como Corinna zu Sayn-Wittgenstein, es una mujer alemana, pero de origen danés, que nació en Frankfurt en 1964. Estuvo casada con el aristócrata alemán Casimir zu Sayn-Wittgenstein-Sayn, con el que tuvo a su hijo Alexander, y obtuvo el título de princesa, que continuó utilizando tras su divorcio en el año 2005. Fue en el año 2000 cuando celebró su segunda boda civil en Londres con el alemán Casimir zu Sayn-Wittgenstein-Sayn. Cinco años después de haberse casado, en 2005, el matrimonio se separó pero todavía ella sigue usando el apellido de su exmarido. El nombre que sí aparece en la internet es el de su actual esposa, Alana Bunte, modelo californiana con la que se casó el verano pasado y con la que actualmente espera un hijo. Casimir es uno de los seis hijos del príncipe Alexander, que actualmente ocupa la jefatura de la casa.

Nada más hacerse pública esta información, fue la misma Zarzuela la que tuvo que pronunciarse y declarar que no tenían constancia de estos hechos. Corinna es la directora basic de Boss & Co gunmakers, una prestigiosa armería fundada en 2000, con base en Londres, y que se dedica a organizar lujosas expediciones de caza y tiro en lugares especiales, con packs que incluyen alojamientos en castillos o safaris de lujo. Inteligente, ambiciosa, fría y bella; así es Corinna, la mujer que ha puesto en jaque al Rey.

Corinna En Los Laureus 2005

A raíz de este puesto de trabajo, las noticias que la involucran son escasas pero en 2017 volvió a saltar a los titulares de los principales periódicos por la pelea que tenía con su marido por el apellido que estaba usando la propia Corinna. El príncipe Casimir zu Sayn-Wittgenstein-Sayn exigía que su exmujer se desprendiese de este cargo pero ella ha declarado que se niega. Esta época coincide con los peores momentos del matrimonio de los Reyes de España. Nunca antes había perdido la cabeza por una mujer como por Corinna, la alemana por la que estaba dispuesto a dejar el trono, si period la única forma de pasar los últimos años de su vida a su lado.

Algo a lo que siempre se opuso, a pesar de la insistencia de la familia Sayn-Wittgenstein-Sayn. Este fue su segundo matrimonio tras haber estado casada con el empresario de origen británico, Philip Adkins, con el que contrajo matrimonio a la edad de 25 años y tuvo a su primera hija en 1992, Anastasia Adkins. Entre ambos matrimonios se le adjudicó una relación sentimental con Gert-Rudolf Flick, un millonario con residencia en Suiza, nieto de Friedrich Flick, fundador de uno de los grandes consorcios industriales de la República Federal. Con la mayoría de edad cumplida y perteneciente a una Casa Real alemana, aunque no reinante, es inevitable que salgan de cuando en cuando imágenes suyas. Y la última que ha salido a la luz muestra el gran cambio de Alexander, el hijo de Corinna y ojito derecho de don Juan Carlos.

Dedicado en Londres a una empresa de compra y gestión de fincas agrícolas, Casimir ya tenía relación con España antes de que se conociera la relación de su exmujer con don Juan Carlos. El príncipe ha estado emparentado con la familia del conde de Romanones, ya que Luis de Figueroa y Griffith –hijo de la condesa Aline Griffith y hermano del actual conde de este título– estuvo casado con una tía de Casimir, la princesa Theresia zu Sayn-Wittgenstein. Según la internet de su empresa, el príncipe habla con fluidez español, un idioma que en 2015 pudo practicar con gente como Fernando Martínez de Irujo o Alonso Aznar durante una velada organizada en Ibiza por el empresario argentino Juan Pepa. La relación con su primer marido continuaría en términos de amistad pese al divorcio y a su nuevo matrimonio con el aristócrata alemán. De hecho, continuó incluso, cuando inició su romance clandestino con el Rey Don Juan Carlos, con quién Adkins sigue manteniendo una relación de amistad.

Las Contradicciones De Corinna En Sus Ataques A La Reina Sofía

De princesa o el tratamiento de Su Alteza Serenísima (S.A.S.)”, rezaba el texto enviado a la publicación. Corinna asegura que trató de informar hace dos años a la Casa Real del “abuso” contra ella. En las pocas declaraciones que ella misma ha dado a The New York Times califica a Juan Carlos I como un amigo de la familia.

Durante esta amistad, que duró años, Corinna acompañaba a sus viajes privados y oficiales al rey Juan Carlos I. De hecho, su nombre comenzó a ser in style tras el famoso viaje a Botsuana en el que el rey emérito se fracturó la cadera. Dedicada al mundo empresarial y conocida por sus relaciones con la aristocracia europea y con círculos de alto poder adquisitivo, Corinna Larsen comenzó a ser famosa en España por su amistad con el rey emérito, Juan Carlos I y sus apariciones en los medios empezaron en el año 2006. En el año 2013 trabajo para la Casa Real de Mónaco donde era la consejera de Alberto II y la asesora de imagen de Charléne.

Charlene De Mónaco Y Corinna Zu Sayn

Corinna iba subiendo peldaños dentro de las Casas Reales Europeas con paso seguro y desvergonzado. Los Sayn-Wittgenstein-Sayn son una de las familias de nobles más antiguas de Alemania. Según la net del castillo de Sayn, residencia ancestral de la familia en el estado federado de Renania-Palatina, sus orígenes se remontan al siglo XVIII, aunque la casa principesca del exmarido de Corinna procede de una partición del condado de Sayn-Wittgenstein en 1607. Otra rama sería la de los Sayn-Wittgenstein-Berbelurg, encabezada hasta 2017 por el príncipe Ricardo, el marido ya fallecido de Benedicta de Dinamarca y cuñado de la monarca danesa. A pesar de que Corinna ha seguido utilizando su condición de princesa en todos los eventos de la aristocracia europea a los que ha asistido en los últimos años, la familia de alta alcurnia a la que pertenecía su segundo marido nunca ha aprobado que lo hiciera. Sin embargo, tras el enlace del príncipe con la modelo estadounidense Alana Bunte, Corinna dejó de ser princesa y de utilizar el apellido de la familia.

corinna zu sayn-wittgenstein prince alexander of sayn-wittgenstein-sayn

Campanas de felicidad repican en el imponente Castillo de Sayn, en el estado alemán de Renania-Palatinado. La fortaleza permanece desde hace semanas cerrada a cal y canto por culpa, cómo no, del coronavirus, pero sus ilustres moradores celebran la llegada de un nuevo miembro de la centenaria dinastía. Porque el pasado 27 de abril nació Johann Friedrich Salentin, un regordete de 3,7 kilos, hijo del príncipe Casimir Sayn-Wittgenstein y su flamante esposa, la ya ex modelo Alana Bunte. De la venida al mundo de este bebé principesco estuvieron sin duda pendientes también en Londres. Sí, la rubia ambiciosa ex amiga entrañable del Rey Juan Carlos que ha puesto en jaque a la Monarquía. La misma que se paseó por el mundo como princesa y tratamiento de Alteza Serenísima.

A esto se añade, la cercanía de Iñaki Urdangarín con la rubia, con quién se intercambiaba cariñosos mails que formaron parte de la instrucción del Caso Noós que acabó con su encarcelamiento. La imagen tomada en el aeropuerto de Sttutgart en febrero de 2006, durante un viaje oficial del Rey, era demasiado elocuente. Corinna pisaba fuerte la alfombra roja del aeropuerto alemán, a pocos pasos del Jefe del Estado español a quién se le rendía honores de Estado.

La fama de cazafortunas que ya perseguía a la rubia no period una buena tarjeta de presentación para ganarse a sus suegros, aristócratas de vieja cepa y catoliquísimos. El matrimonio se prolongó un lustro, hasta 2005, aunque mucho antes ya hacían vidas separadas. La bella danesa mantenía una relación más que estrecha con el Rey de España al menos desde 2004 y al joven príncipe se le atribuía un romance con la modelo Amanda Cronin. Tras su divorcio, Corinna ha mantenido el apellido zu Sayn-Wittgenstein, símbolo de una saga centenaria, al igual que defiende su derecho a seguir utilizando el título de princesa, un punto en disputa. La mayor Anastasia Adkins, nacida en 1992 y el segundo, Alexander Kyril, de 19 años, nacido de su matrimonio con el príncipe alemán y el destinatario de los sixty five millones de euros que envió el Rey Juan Carlos tras poner fin a su relación con Corinna.

Posiblemente a Carlos Fitz-James Stuart, duque de Alba y duque de Berwick, no le guste la incómoda notoriedad de sus antepasados los Sayn Wittgenstein, que llevan años de máxima actualidad por su breve vinculación familiar con Corinna, receptora de una ingente cantidad de millones. La ahora llamada Corinna Larsen, recupera su apellido de soltera, fue también la princesa Corinna Zu Sayn Wittgenstein Sayn. Así llegó a nuestras vidas y así supimos de la existencia de tan antigua estirpe de nobles alemanes. Gracias a Dios, los también familiares, Reyes Católicos, llevan durmiendo el sueño eterno siglos porque menuda guerra de Sucesión le habrían montado a Corinna. Será el príncipe Heinrich, de forty nine años, quien herede la jefatura de la casa cuando su padre muera.

Ese niño al que conocimos a través de fotografías cedidas por la propia Corinna, con don Juan Carlos o con los dos juntos, ya es un hombre, como podemos ver en esta imagen junto a la familia de su padre. La prensa nacional apunta que era ella la que organizaba los safaris de lujo para los clientes más ricos europeos a los que acudía el Borbón. Además, los medios se atreven a asegurar que en el viaje tan polémico al que acudió el monarca en el año 2012 entre los invitados y participantes ella era una de las protagonistas. Hay que añadir que en este safari el Rey Juan Carlos I sufrió una aparatosa caída de la que tuvo que ser hospitalizado e intervenido. Casimir zu Sayn-Wittgenstein-Saynestá ahora casado con la modelo estadounidense Alana Camille Bunte y ambos residen en Uruguay, según afirmó su actual esposa, pero los investigadores no les encuentran. Rubia, guapa y con un cuerpo de infarto, la bella Corinna se movía como pez en el agua entre la clase alta alemana y la jet set internacional.